




Desde que se adoptó el nombre de Proyecto Nacional para los proyectos hegemónicos de las potencias europeas apareció la idea de inducir en el Perú un Proyecto Nacional propio que, por ejemplo, replicara el capitalismo industrial inglés en el Perú. No fue otro el propósito del primer Civilismo en la segunda mitad del siglo XIX cuyo proyecto abortó por los compromisos económicos adquiridos por sus líderes con las relaciones de dominación de las potencias europeas.
Este anhelo de un capitalismo industrial propio ha subsistido en el Perú hasta nuestros tiempos, reclamando para sí un Proyecto Nacional. Sin embargo, las relaciones de dominación económica, política y cultural con respecto a las potencias del Norte ha hecho que pierda sentido este deseo, revelándose como contradictorio con la realidad. Así, los sectores políticos más esclarecidos reclaman algún tipo de Proyecto Histórico hacia el futuro, aunque la adjetivación de Nacional deba ser sometida a un análisis para evitar confusiones.
1. La noción de Proyecto Histórico.
El término “proyecto” usado en su sentido usual significa diseño de futuro, pero en el caso de los proyectos nacionales históricos se usa también como proceso en marcha o proyecto terminado, como fue el Proyecto Nacional Británico que dio a Inglaterra la hegemonía económica y colonial del Imperio Británico. Estos proyectos ejecutados quizá nunca fueron diseñados a priori, pero los cumplieron las fuerzas sociales de determinados países guiadas por grupos o clases hegemónicas de dichos países y en provecho de ellos.
Aprovechando la experiencia histórica, podríamos decir que un Proyecto Histórico es un instrumento de un grupo social hegemónico de un país, que le sirve a éste para imponer su cosmovisión a los grupos subordinados . Elementos fundamentales de proyecto histórico serían:
i) En la estructura económica:
a) Un patrón de acumulación impuesto por el grupo hegemónico.
b) Un patrón de distribución de excedentes impuesto y administrado por el grupo hegemónico.ii) En la estructura jurídico-política:
c) La organización de un Estado cuyo poder es ejercido por el grupo hegemónico y sus eventuales grupos aliados. El Estado tiene un modelo social y un modelo cultural asociados.
d) Un régimen jurídico que permite reprimir todo desafío a los modelos social y cultural impuestos por el grupo hegemónico.iii) En la estructura ideológica:
e) La práctica cotidiana de la cosmovisión del grupo hegemónico valiéndose, para su internalización en las conciencias, de los aparatos ideológicos, y muy especialmente del aparato educativo, que le permite reproducir las relaciones de producción establecidas por el patrón de acumulación vigente, producir los intelectuales orgánicos y ganar las conciencias de las nuevas generaciones.
En el cuadro “Análisis de algunos proyectos históricos” que acompaña al presente trabajo, se presentan los elementos constitutivos de varios proyectos históricos. En él no se enfatiza el aspecto cultural, que está presente dentro de la cosmovisión.
En la sociedad de clases del capitalismo, el grupo hegemónico es una clase social hegemónica que suele ser dominante y dirigente. Como puede verse en el cuadro mencionado, el caso de la República del Perú sería el de un Proyecto Histórico Transnacional Periférico, acualmente en curso. No habría una clase hegemónica pues su clase dominante no es dirigente en la medida en que cumple las exigencias de un proyecto transnacional. Finalmente, el aspecto cosmovisión de capitalismo dominado incluye el cumplir en el Perú los objetivos del gran PROYECTO CIVILIZADOR OCCIDENTAL.
2. El Proyecto Civilizador Occidental.
Todos los proyectos que han merecido un nombre han portado en su interior una cosmovisión inmersa en un horizonte cultural occidental. Podría decirse que todos nacen de la dinámica del proyecto civilizador occidental y llevan dentro de sí los valores occidentales. Los más fácilmente tipificables serían:
2.1. La formación de la nación
francesa, que podríamos remontar al Proyecto Merovingio iniciado
por Clodoveo (482 – 511) con sus victorias sobre los romanos (486)
sobre los alamanos (496), la adopción del cristianismo (Navidad de
497 o 498), la fusión de galos, romanos y francos, la victoria sobre
los burgundios (500), la dominación del reino de los visigodos (batalla
de Vouillé, 507). Sus descendientes conquistan la Turingia (531),
la Baviera (539) y otras zonas de Alemania. Los Carolingios vencen a los
ejércitos musulmanes en la batalla de Poitiers (732) y Carlomagno
es coronado por el Papa entre el 23 y 24 de diciembre de 800 como emperador
romano (“Romanum gubernans imperium”). Entre tanto se desarrolla
un intencionado proceso de formación de la lengua francesa a partir
de voces francas (germánicas), galas y latinas.
2.2. Carlomagno realiza todo un renacimiento cultural con la formación
de un sistema de escuelas que habrían de servir de base para la formación
de las universidades. Todo este sistema educativo sería un importantísimo
aparato ideológico para apoyar la dominación del cristianismo
y de los valores occidentales. Podríamos decir que es el gran actor
del proceso civilizatorio occidental, antecedente de nuestras universidades
y escuelas, cuyo efecto de dominación sobre las culturas americanas
habría de llevar a que las repúblicas hispanoamericanas que
se formaron con la Emancipación adoptaran el idioma español
como idioma oficial, condicionando así su modo de pensar al de sus
dominadores.
2.3. Luis XIV habría de reorientar el Proyecto Francés para
incorporar un imperio colonial, dentro del modo de producción capitalista
en su etapa mercantilista. El Mercantilismo habría de ser promovido
y denominado con este nombre por el ministro de finanzas Colbert (1619 –
83) del monarca mencionado.
2.4. El Proyecto Nacional Británico, o Gran Bretaña, habría
de encuadrarse en el capitalismo industrial mediante el desarrollo de la
máquina de vapor. Asienta su imperio colonial en el Canadá
(1791), tras la pérdida de los Estados Unidos. Se establece en Australia
(1788). Comienza el control de la India (1784). Vence a Napoleón
en Waterloo (1815). Gobierno de la reina Victoria (1837 – 1901). El
Proyecto Británico lleva el proceso civilizatorio occidental a todo
norteamérica, a Australia y parcialmente a la India y al Africa.
2.5. El Proyecto de Pedro el Grande en Rusia lleva la civilización
occidental a los antiguos pueblos eslavos dependientes de la Gran Rusia.
El proyecto Soviético no fue Nacional sino Multinacional, pero habría
de extender la civilización occidental, en su versión socialista,
a todos los países que formaron la Unión Soviética
e indujo la misma en otros países socialistas.
2.6. Finalmente, estando los países centrales del capitalismo ubicados
en Europa y en América del Norte, zona de colonización europea,
su Proyecto Transnacional extiende la civilización occidental en
su versión capitalista a todos los países dominados, estableciendo
en ellos los usos y costumbres europeos y norteamericanos.
3. El fracaso del proyecto civilizatorio occidental en los países andinos.
En nuestros tiempos es evidente que en los países andinos donde subsisten culturas prehispánicas suficientemente fuertes, es decir Perú, Bolivia y Ecuador y a los que se impuso compulsivamente el paradigma civilizatorio occidental, hay profundos desajustes del proyecto transnacional periférico. En efecto, estos tres países están entre los más pobres de América, con los indicadores económicos y culturales más bajos.
Para explicar la razón de este estado de cosas es necesario comprender que el proyecto occidental está desajustado de la realidad andina en muchos aspectos. Por ejemplo, cinco siglos de dominación europea y muchas persecuciones no han logrado desterrar en grupos humanos importantes el uso de lenguas nativas como el quechua y el aymara, ni neutralizar diversos aspectos de las religiones prehispánicas. Pero donde es más radical el desajuste es en el modo como se ha enfrentado el uso de los factores naturales para la producción, lo que traducimos en la frase “diferentes racionaliodades”.
En efecto, el pensamiento eurocentrista de los conquistadores que llegaron a los países andinos les impidió comprender (y se los sigue impidiendo a sus descendientes en la actualidad), que no es posible hacer agricultura intensiva y extensiva, que nuestros ecosistemas no permiten un proceso de industrialización de base, que no se puede producir en gran escala productos agrícolas uniformes, y que la explotación minera deteriora irreversiblemente los ecosistemas. Por la imposibilidad de los europeos, y de muchos de sus descendientes, de comprender que el factor más importante frente a la naturaleza es su gran diversidad, tanto biológica como geomorfológica, climática, cultural y de ecosistemas, en nuestros países no se ha desarrollado una agricultura occidental con alto consumo de agua y poca variedad de productos, lo que ha llevado a la excasez de alimentos para las poblaciones y ha repercutido en la inviabilidad de las economías de estos países desde sus procesos de independencia realizados en el siglo XIX. Por otra parte, la cosmovisión andina sigue siendo distinta de la occidental traída por los dominadores, y el español no ha tenido una penetración suficiente como para convertir a todos los pobladores en hispanohablantes. Por otra parte, casi doscientos años de relativa independencia no han logrado convertir a nuestros países al formato de ”estado-nación”, salvo en el papel escrito.
En estas condiciones, ¿cómo pretender que el proyecto histórico peruano, por ejemplo, reedite las características de un país europeo, cuando en quinientos años no han podido hacerse a pesar de una dominación férrea de españoles y otros migrantes del Norte? ¡Y las ideas de formular un proyecto nacional llevan implícita la posibilidad de inserción en el proyecto civilizatorio occidental !
No, nuestros países andinos nunca han sido ni podrán ser países occidentales porque su manera de operar sobre la naturaleza, es decir, su racionalidad, es distinta que la usada en Occidente. Porque el Perú, en particular, no es un estado-nación sino un mosaico de etnias no occidentales en su mayoría. Porque en la realidad no vivimos el uso de un solo idioma. Porque nuestras cosmovisiones son distintas de la occidental. Porque nuestros ecosistemas no podrán resistir la depredación de la tecnología occidental. Y por muchas razones más.
4. La necesidad de un Proyecto Histórico Endógeno
Quienes esperamos vivir indefinidamente en el Perú, con nuestros hijos y descendientes en general, tenemos que enfrentar el desafío de generar localmente un Proyecto Histórico que por lo tanto será Endógeno, que no podrá ser “calco ni copia” de otros proyectos históricos al enfrentar soluciones diferentes para condiciones reales distintas de las europeas o norteamericanas. Tal generación local del Proyecto tendrá que ser pensada para que su ejecutor sea el conjunto de pueblos que viven dentro del territorio peruano, los que deben ser sus beneficiarios.
Estamos en los comienzos de la trea
de formular un diseño de Proyecto Histórico que debe ser presentado
a los pueblos para que lo conviertan en una decisión política
que se propongan realizar. Este es el desafío para nuestra generación.
Bibliografía.
[1] Silva Santisteban, Luis Estado,
Proyecto Histórico y Sistema Internacional. Revista Peruana de Ciencia
Política y Ciencias Sociales, Lima 1988,p.215-282.
[2] Ramos, Gerardo, Proyecto Histórico y Nacionalidades”. Cuadernos
del I.P.I.C. No. 1, Lima 1991, 31 p.
[3] Ramos, Gerardo, La necesidad de un Proyecto Histórico de Desarrollo”.
Debates de Ciencia y Tecnología, Instituto de Ciencia y Tecnología
de la Universidad Ricardo Palma, No. 1, julio 2000.
UN NUEVO ENFOQUE DEL DESARROLLO
1. Introducción
Durante los últimos quinientos años el Perú oficial ha reconocido como modelo de desarrollo, único admisible, el de los países de Occidente. Esta decisión es consecuencia de una imitación acrítica de los comportamientos en los países europeos, agregando a éstos, en los últimos doscientos años, la zona norte de América: los Estados Unidos y Canadá.
El paso de Virreinato a República, unos 170 años atrás, no cambió el “paradigma” occidental, sino que lo reforzó al ser elegido voluntariamente y no provenir de una imposición colonialista. Así, el gobierno del Perú, como los gobiernos de los demás países de América Latina, fueron más liberales que los inventores del liberalismo y subordinaron su conducta a modelos abstractos, como la “cultura occidental”, las “leyes del mercado”, los “valores occidentales”, la “ciencia occidental”, la “educación occidental”, el “arte occidental”, la “modernidad occidental”, etc., que podríamos resumir bajo el nombre de “el mito de Occidente” que conjuga comportamientos reales –generalmente brutales- con versiones idílicas. Hoy estos modelos toman nuevas formas, como la “post-modernidad”, el “fin de la historia”, la “imposibilidad de crear nuevas alternativas”, etc., nuestra devoción a todo lo cual puede ser resumida en una frase: “queremos aprender a ser ellos a fin de renunciar a ser nosotros”.
Desde hace algún tiempo estamos empeñados en la tarea de mostrar que ciertas afirmaciones, aparentemente irrefutables justamente por no haber sido nunca demostradas, no resuelven nuestros problemas, y que otras alternativas son posibles (véases las Referencias [1] a [9] ). Sin embargo, antes de referirnos a alternativas conviene dejar en claro quiénes son “ellos”, es decir, los occidentales, y quiénes somos “nosotros”.
2. Nosotros y lo que es nuestro
Consideramos propio todo lo que tenemos y no nos fue impuesto por las potencias coloniales o neocoloniales mediante mecanismos bélicos, económicos, políticos e ideológicos.
Nuestros pueblos, por haber vivido
aquí por lo menos veinte mil años, llegaron a la época
actual con una dotación de recursos y de agentes que conviene inventariar
en grandes líneas.
2.1. El mundo andino
Nuestros países están asentados sobre un territorio provisto
de una estructura geológica muy accidentada que se extiende desde
el Pacífico hasta el Mato Grosso, y desde Tucumán hasta Colombia,
con la siguiente morfología: una franja montañosa muy accidentada
constituida por una cordillera multiforme que corre de sur a norte, con
zonas de gran altura sobre el nivel del mar, innumerables valles y pequeñas
planicies, todo lo cual se resume en la “sierra”. Una franja
costera estrecha que, en términos geográficos, es el “pie
de monte” de la Cordillera Occidental. Sus características
están determinadas en buena proporción por la cordillera y,
en menor proporción, por su proximidad al océano. La costa
comparte con la sierra las mismas estructuras geológicas. Finalmente,
la zona boscosa del oriente es el “pie de monte” de la Cordillera
Oriental, bajo la cual subyace la misma estructura geológica. Los
gigantescos ríos de la selva serían inexplicables sin la sierra.
Las franjas mencionadas aparecen fraccionadas cada una de manera diferente: la sierra por las innumerables ramificaciones de la cordillera, en que valles muy próximos pueden tener características muy diferentes. En la costa se alternan tramos cultivados con zonas desérticas que los aíslan. Tanto la sierra como la costa constituyen zonas áridas. La selva amazónica está dividida en innumerables cuencas y subcuencas hidrográficas y constituye una suerte de trópico húmedo.
El Perú ocupa la parte central de esta estructura única que llamaremos Mundo Andino.
Si bien es cierto que en el globo terráqueo la variedad climática aumenta al aproximarse desde los polos hacia el Ecuador, y que cambia con la altitud sobre el nivel del mar, además, lo accidentado del Mundo Andino lo hace poseedor de la mayor variedad climática del mundo, al tener 84 de los 102 microclimas típicos de nuestro planeta (es decir, más del 80% de los climas del mundo). Como consecuencia de estos datos fácticos, debemos considerar nuestra variedad climática como un recurso.
2.2. Suelos
Los factores mencionados en 2.1. determinan en gran medida la calidad de los suelos: superficiales y asentados sobre roca, en que la tierra es arrastrada por las aguas para formar pequeñas áreas fértiles en las zonas bajas. El siguiente cuadro, en base a datos de la Oficina Nacional de Evaluación de Recursos Naturales (ONERN) ([10]) puede ser útil para apreciar nuestras posibilidades:
| Tipo de tierras | Porcentaje de la superficie total del país |
| Tierras para cultivo en limpio | 3,81% |
| Tierras para cultivos permanentes | 2,11% |
| Tierras para pastos | 13,94% |
| Tierras para forestales de producción | 37,89% |
| Tierras de protección | 42,25% |
Autores como José Carlos Vera y Mario Gallo ([11]) estiman el 5,92% de la suma de los dos primeros rubros en siete millones seiscientas mil hectáreas, es decir, 76,000 kilómetros cuadrados anotando que “si bien la cifra es pequeña en términos relativos, en términos absolutos no lo es, pues es mayor al territorio de Holanda y Taiwan, un tercio de Alemania Federal y una cuarta parte del territorio de Korea del Sur, que son países notables por la exportación de productos agropecuarios”. Y agregan luego: “La región más privilegiada es la costa peruana donde casi la totalidad de los 52 valles cuenta con sistemas de irrigación... Adicionalmente la costa peruana tiene otras dos ventajas...es un territorio donde prácticamente no llueve; esta circunstancia permite dar a la planta nutrientes y agua en el tiempo y la cantidad requeridos y en segundo lugar, la temperatura es estable durante el año con fluctuaciones poco significativas entre el día y la noche”.
Si a estas observaciones sobre la costa se agrega el hecho de que durante muchos siglos la agricultura serrana con métodos propios, ajenos a los de la agricultura occidental, alimentó a varios millones de habitantes, debemos concluir que el Perú es un país suficientemente dotado de suelos de cultivo.
2.3. Variedad biológica y recursos genéticos
“El Tercer Mundo alberga los recursos más importantes
de la tierra. No solamente tiene la población, sino que
además tiene la historia más larga y las raíces culturales
que le dieron al resto del mundo sus bases filosóficas y
materiales. Y se las siguen dando mientras nuestros
pueblos se mueren de hambre y enfermedades.”
Daniel Querol ([12] p.149)
Los numerosos microclimas andinos, y en particular los peruanos, determinan una gran variedad de especies biológicas (buenos ejemplos son las 45000 especies de mamíferos, las 230 especies de reptiles, las 525 especies de anfibios y las 1500 especies de peces, según lo señala Antonio Brack ([13]). Esta inmensa diversidad de especies, que en el Perú y en Colombia es la más grande del mundo, revela también una inmensa variedad de germoplasma, es decir, de materia donde se asienta un principio que permite al ser viviente crecer y desarrollarse, y por lo tanto evolucionar y mutar. El germoplasma, como recurso genético, debe ser considerado como el más importante recurso de que dispone el Perú.
2.4. Agua
Los recursos de agua son relativamente escasos en la sierra y en la costa pero son muy abundantes en la Amazonía. En las zonas áridas, sin embargo, hay suficiente agua como para mantener una próspera agricultura, la que podría ser incrementada si el agua fuera mejor usada regulando flujos, evitando pérdidas y garantizando drenajes adecuados.
El recurso agua no solamente debe contar como elemento esencial para los seres vivientes, sino también como fuente de energía, cuyo aprovechamiento óptimo aún no ha sido diseñado.
2.5. Sol
La superficie de nuestro país mayoritariamente recibe buenas intensidades de radiación solar (unos 400 vatios por metro cuadrado) que interesan no solamente como futura fuente de energía no contaminante, sino muy especialmente porque producen la fotosíntesis que no solamente permite generar la inmensa variedad biológica señalada en 2.3, sino también producir la biomasa renovable que se usa como fuente energética desde tiempos inmemoriales. La energía solar es así uno de nuestros grandes recursos naturales.
2.6. Vientos
Hay regiones del país en que la orientación y velocidad de los vientos permite considerarlos como fuente de energía, y por lo tanto como recurso natural.
2.7. Otros recursos
Hay varios otros recursos, algunos
de ellos de importancia discutible para un desarrollo propio. Las gigantescas
reservas mineras, por ejemplo, fueron objeto de la codicia occidental y
–así- fueron el factor económico estructurante de un
país dominado, de economía dependiente, exportador de materias
primas cuya explotación produjo además enormes daños
a los ecosistemas. El Perú fue durante muchos siglos, lamentablemente,
un “país minero”. Todo esto invita a poner el aporte
de la minería, del petróleo, y eventualmente de otros recursos,
entre los que deben ser cuidadosamente estudiados y cautelosamente usados.
3. Lo que nos es ajeno
Nos basta mirar los países europeos o los Estados Unidos de Norteamérica para comprender lo que nos es ajeno: grandes planicies surcadas por ríos provistos de abundante caudal y pequeños gradientes, con regímenes hídricos estables, montañas bajas, ecosistemas homogéneos y muy extensos, climas uniformes durante estaciones bien definidas, suelos profundos y cultivables en altos porcentajes (en Francia, por ejemplo, 40% del área total es cultivable). La flora de las zonas templadas en que están estos países tiene relativamente pocas especies, lo que arrastra la agricultura hacia el monocultivo masivo. Los suelos profundos y planos en grandes extensiones permiten además una agricultura intensiva y extensiva que sería simplemente imposible en el Mundo Andino.
Es evidente para la inteligencia menos avisada que el Mundo Occidental y el Mundo Andino tienen poco en común, por más que algunos hablemos idiomas occidentales y no nativos, e imitemos los procesos productivos del Norte sin los buenos resultados que allá tienen. Así, la caricatura del Norte imaginada sobre los picachos andinos constituye un fenómeno de alienación que nos ha llevado a la más extrema pobreza.
4. Los agentes humanos y la racionalidad
En una época como la actual, en la que se ha comprendido que el gran productor de soluciones para los más variados problemas, y en las condiciones más inverosímiles, es el cerebro humano, debemos comenzar por reconocer que el peor error de una sociedad es considerar al ser humano como un recurso. El papel que le corresponde es el de agente, y así ha ocurrido en nuestro país durante los milenios que precedieron a la llegada de los occidentales.
Los grupos humanos parecen haber llegado a estas tierras hace no menos de 20,000 años. Que un grupo humano permanezca durante siglos o durante milenios en un territorio evidencia una capacidad garantizada de reproducirse material y socialmente. Para esto necesitó realizar innumerables veces procesos como los siguientes:
a) La aproximación a la naturaleza,
lo que constituye un acto volitivo del grupo en busca de la solución
de sus problemas.
b) El conocimiento de los fenómenos que ocurren en el lugar, lo que
constituye un acto cognitivo.
c) La experimentación no solamente para conocer mejor lo que ocurre,
sino para poder modificarlo en función de las necesidades del grupo,
lo que constituye un acto de naturaleza científica.
d) El control de las variables que gobiernan el medio físico, biológico
y social, y su uso repetitivo para alcanzar metas humanas y de grupo, lo
que constituye un acto de naturaleza tecnológica.
El gran marco metodológico
dentro del cual ocurre todo esto es el trabajo productivo y de organización,
que incorpora en todo momento nuevos mecanismos de control (podríamos
decir que incorpora innovaciones técnicas).
En las fases c) de estos procesos grupales son ensayadas diversas estrategias
de las cuales unas son exitosas y se agregan a los mecanismos de control
y otras fallan y son desechadas.
Definimos racionalidad de un grupo humano como el conjunto de estrategias exitosas incorporadas en los sucesivos procesos de autorreproducción material y social.
Llamaremos pueblo (en el sentido de étnico) a todo grupo humano que ha creado una racionalidad propia. Esta es única, pues el proceso histórico que le dio lugar es único e irrepetible.
En lo que hoy es el Perú, como en los otros países que integran el Mundo Andino, la supervivencia de los pueblos fue posible porque incorporaron en su racionalidad las máximas ventajas de una naturaleza provista de condiciones únicas. Como la mayoría de los pueblos fueron alto andinos, conectados de muchas maneras con los pueblos costeños, el común denominador de las racionalidades serrano-costeñas es el predominante. Por su parte el archipiélago de pueblos amazónicos desarrolló racionalidades complementarias que hasta el momento no han sido suficientemente estudiadas, y que han tenido en cuenta –en alguna medida- la existencia de las altas culturas de la sierra y de la costa mediante los intercambios realizados a lo largo de los siglos. Exagerando un poco el cuadro macrosocial, llamaremos “racionalidad andina” a la suma de las múltiples y diversas estrategias practicadas por los pueblos que vivieron durante milenios en lo que hemos llamado Mundo Andino.
La racionalidad andina tiene algunas características que compartieron muchos de los pueblos andinos, entre las que cabe mencionar:
a) El control de la diversidad biológica,
aumentando las especies para crear no solamente una o muchas agriculturas
exitosas (revolución agraria, llamada también “neolítica”),
sino también para generar nuevas especies capaces de vivir y de reproducirse
en condiciones muy distintas de las de su habitat de origen. Es así
como algunos pueblos lograron adaptar plantas alimenticias por encina de
los cuatro mil metros de altura (lo que no fue logrado en las otras zonas
montañosas del planeta) o crear especies nuevas de camélidos
americanos, por ejemplo.
b) El control de la variedad climática, con un buen sistema de predicción
del estado del tiempo y un excelente sistema de seguridad alimentaria, generando
reservas de alimentos para períodos largos y practicando la complementariedad
según la cual un mismo pueblo tenía tierras en zonas con distintos
climas. Todo esto implica un extraordinario sistema de planeamiento cuidadosamente
descrito por John Earls (véase por ejemplo [14]).
c) El control del agua mediante obras de ingeniería cuidadosamente
diseñadas ([14]), en que la velocidad del agua era regulada mediante
andenerías, canalizaciones, acueductos, etc.
d) El control de los suelos existentes y la generación de nuevos
suelos de cultivo usando el desplazamiento natural de las tierras de aluvión
(huaycos) o cultivando laderas empinadas mediante andenes.
e) El máximo aprovechamiento de la energía solar con fines
de biosíntesis, y para la formación de microclimas que permitieron
cultivar hortalizas en zonas muy frías, o mejorar el comfort de las
viviendas.
f) La producción de una dieta balanceada en base a la ingesta de
una gran variedad de productos con propiedades complementarias
Dicho en breve, racionalidad andina significa conservación y reposición de lo existente, y creación de nuevas variedades de cultivo y de métodos, en base a un conocimiento profundo de lo que podemos llamar EL ESCENARIO ANDINO, en todas sus múltiples dimensiones.
La racionalidad occidental, por el contrario, se caracteriza por sus factores opuestos: agotamiento de los recursos naturales por sobreexplotación acompañada de procesos de contaminación y destrucción originados por la concentración de la riqueza en pequeños grupos y por el gigantesco crecimiento industrial.
El avasallamiento compulsivo de la
racionalidad andina por la racionalidad occidental ha producido el Perú
pobre y hambriento en el que vivimos.
5. Problemática de los agentes humanos en el Perú
de hoy
La sociedad peruana aparece hoy dividida en un gran número de fracciones, algunas de las cuales apenas pueden supervivir. Los criterios de división son múltiples, pero algunos son particularmente importantes.
5.1. El criterio étnico
Los diversos pueblos que constituyen el Perú son agrupables de varias maneras. Desde el punto de vista étnico, a los diferentes pueblos precolombinos se han agregado grupos de migrantes occidentales. Hay grupos étnicos que han logrado levantar un proyecto político común, compartido en diversos grados por las multitudes que los conforman, y han generado un sentimiento de solidaridad. Son los que en otro documento hemos llamado nacionalidades ([4] p.23). Muchos de ellos poseen también proyectos étnicos (véase [15] p.12) alternos y complementarios de los llamados “proyectos nacionales”.
Si admitimos que la lengua materna de los integrantes de una etnia es el “índice sintético de etnicidad” según Sergio Salvi (citado por Varese en [15] p.19, 40), podemos distinguir entre grupos étnicos por sus lenguas principales o por dialectos de esas lenguas. Podemos mencionar la nacionalidad asháninka, diversos proyectos quechuas étnicos quechuas o aymaras, etc.
Queremos hacer notar que hay otros proyectos étnicos, en el Perú, que no tienen raíces precolombinas. La etnia hispánica, por ejemplo, constituída por los hispanohablantes de nacimiento o por adopción, mayoritariamente costeños, han levantado un proyecto llamado la Nación Criolla (véase Silva Santisteban [16]), que administra el Estado Republicano actual y domina a todos los demás grupos étnicos peruanos. Sin embargo, la nacionalidad hispánica tampoco es homogénea y dentro de ella pueden distinguirse importantes etnias como la nisei, que ya ha puesto un presidente de la república; la afro-peruana, que es una de las más discriminadas a pesar de sus aportes a la cultura; la sino-peruana; la ítalo-peruana, etc.
La dominación total por la etnia hispánica es una fuente de explicación importantísima para comprender la situación del Perú de hoy.
5.2. El criterio racial
Si bien se admite ya mayoritariamente en las sociedades que los humanos constituimos una sola especie biológica, los morfologistas insisten todavía en que esta especie se subdivide en razas: la blanca, la amarilla, la negra, ¿y otras? El intercambio milenario entre pueblos indo-europeos, asiáticos y africanos hace ilusoria la clasificación en razas por caracteres físicos netamente diferenciados. Lo mismo ocurrió siempre en América, y más aún en los últimos quinientos años.
Pero si bien no hay distinciones claras entre razas, existen vigorosos racismos en muchas partes. Uno de los más radicales y perversos es el que existe en el Perú. A una vieja tradición de nombres despectivos para los sujetos interétnicos, tales como “indio” (para el aborigen y sus descendientes, incluso con padres o madres ocasionalmente europeos), “mestizo” (es decir, potro de mesta, de raza equina indiscernible pero fuerte y ágil [cf. “mustang” en el inglés norteamericano]), “cholo” (perro en lengua maya), “mulato” (diminutivo de mulo, hijo de “negra” y “blanco” o viceversa), o “injerto” (vegetal obtenido por inserción de una rama china en una “mestiza” o viceversa), sigue una fuerte segregación social y económica. No es por casualidad que la inmensa mayoría de los grupos en extrema pobreza estén constituidos por seres humanos de piel oscura, apellidos autóctonos o africanos, etc.
Hay pues, bajo el ropaje del racismo, una enconada lucha étnica, en que la ventaja está –desde hace quinientos años- a favor de la etnia hispánica. Podría pues decirse que el criterio racial es, en la práctica, el aspecto más negativo de la discriminación étnica.
5.3. El criterio económico
Con la expansión del capitalismo
se desarrollaron numerosos fraccionamientos dentro de cada etnia, separándose
los ricos de los grupos que padecen diversos grados de pobreza. Con estos
fraccionamientos se desarrollaron las relaciones de explotación económica
que rápidamente trascendieron las fronteras étnicas, conduciendo
al país a polarizaciones extremas como son, de un lado, la empresa
capitalista concentradora y exportadora de capital, y de otro lado, las
organizaciones populares que luchan por su supervivencia.
En nuestro país, como en todo país capitalista, el poder político
tiene su soporte fundamental en el poder económico, con algunas variantes
folclóricas en que los testaferros en el poder político introducen
variantes en su propio provecho.
El estrato de mayor poder económico está constituido por comerciantes y rentistas ávidos de controlar el mercado. Una burguesía industrial propiamente dicha, no existe en el Perú. Quienes han acumulado capital lo guardan normalmente en la banca extranjera y lo traen en pequeñas cantidades y por cortos períodos de tiempo para operar en el mercado local. En términos generales no hay reinversión.
El poder militar es una consecuencia del poder económico, del cual constituye una suerte de guardia pretoriana. El poder militar es, en gran medida, un poder burocrático intermediario que algunas veces desarrolla estrategias propias hasta ser obligado a volver al confinamiento que conviene al poder económico.
5.4. Los peruanos como individuos
A su tradición étnica y a sus limitaciones económicas, cada peruano agrega su propia creatividad que –sin embargo- está encasillada por un sistema social muy rígido. Algunos logran trascender sus limitaciones, pero la inmensa mayoría nace y muere bajo el sistema de dominación que llamamos Nación Criolla, eufemísticamente llamada “Nación Peruana”, cuyas políticas económica, social, de derechos humanos y de ilustración para con los pueblos indígenas hemos reseñado en otro documento ([4] p. 23-24).
5.5. El perfil de los agentes humanos
Salvo el caso del protagonismo económico personal o familiar, con sus mejores ejemplos en los estratos hispánicos más adinerados, el perfil de los agentes humanos es bajo. Por ejemplo:
a) El cultivo de las ciencias no
es estimulante cuando se realiza en horas destinadas al descanso. Sólo
se paga el trabajo repetitivo, tedioso, fatigoso y más o menos elemental
en la docencia de las ciencias. Nadie gana dinero por producir nuevos conocimientos.
Además, las universidades están en manifiesta decadencia,
salvo pocas excepciones. Lo único que se mantiene en cierto nivel
de eficacia es la acumulación de germoplasma en pequeñas cantidades
y la producción de diversidad biológica realizadas por los
campesinos autóctonos pobres.
b) La innovación tecnológica está limitada, principalmente
por falta de mercado. Como la mayor parte de la tecnología es adquirida
en los países del Hemisferio Norte, los contratos de compra están
hechos sobre la base de que cualquier innovación tecnológica
pertenece exclusivamente al fabricante del equipo. Por otra parte, no solamente
no hay recursos para la innovación, sino que el costo del dinero
es muy alto en el Perú por obra y gracia de los rentistas y sus políticos.
c) El conocimiento milenario del escenario andino y sus consecuencias tecnológicas,
están en franco retroceso frente a la poderosa arremetida de los
vendedores de pesticidas y de los ingenieros agrónomos prescriptores
de abonos sintéticos y de “métodos modernos” que
arruinan el suelo agrícola.
d) Los agentes humanos que operan en el área de la investigación
social han bajado sus perfiles debido a la contracción de la economía,
que no les permite financiar proyectos ni estabilizarse individualmente
o en instituciones.
e) Se ha producido un fuerte retroceso en la educación de la etnia
hispánica y no ha habido ningún avance en la educación
de las otras etnias, sobre todo por ausencia de investigaciones para el
desarrollo lingüístico en quechua, aymara y lenguas amazónicas.
f) Las capacidades de los agentes han quedado congeladas y conocimientos
ancestrales imprescindibles para controlar las variables del escenario andino
corren el peligro de extinguirse por desuso.
Así los agentes humanos en el Perú tienen un potencial no usado debido a fuertes ataduras creadas por un sistema de dominación del grupo más occidentalizado y rico sobre todo el país.
5.6. Los agentes decisores
Al no haber existido una clase dirigente en la historia republicana del Perú, la toma de decisiones se hace en los niveles intelectual y éticamente más modestos, para satisfacer las ambiciones de los grupos en el poder, sin perspectiva de país o de futuro. Así, con todo su gran potencial de agentes humanos y con suficientes recursos, nuestro país es un barco a la deriva por falta de decisiones lúcidas. Estas no pueden ser tomadas ni por grupos de incapaces en el poder ni por mayorías lúcidas fuera del poder. La ruptura de este círculo vicioso exige la explicitación de un proyecto de país al que puedan concurrir las fuerzas de todos los agentes dispuestos a gestar una vida mejor para todos.
6. La necesidad de un proyecto histórico para el Perú
La decisión sobre el rumbo que debe tomar el país para superar una crisis que lo paraliza, para retomar un desarrollo autónomo que le permita mejorar su capacidad de negociación, para levantar las capacidades de cada agente social, para permitir una vida digna a los peruanos, para defender e incrementar el aporte de la naturaleza y para merecer el respeto de los demás países del mundo, se concreta en la formulación, discusión e internalización en las conciencias, de un proyecto viable que llamaremos simplemente Proyecto Histórico (PH). La formulación de tal proyecto no puede ser producto de una persona o de un grupo de iluminados, pero es necesario que uno, o algunos, levanten su voz con este propósito.
Las políticas por adoptarse en tal PH deben ser jerarquizadas, pues no podemos realizar todas a la vez por falta de recursos disponibles de inmediato. Las soluciones deberán ocurrir a lo largo de un PROCESO cuyo horizonte de largo plazo no debe ser demasiado lejano.
En nuestra opinión (véase [9]) son tres las políticas de mayor nivel, cuya concreción es más importante y urgente:
6.1. Una política de desarrollo humano exige volcar todos los recursos no intangibles a cubrir nuestras grandes deudas con los agentes humanos. Se requieren justicia, solidaridad, libertad, alimentación, salud, reconocimiento efectivo de derechos inalienables y seguridad para los peruanos, generando en ellos el bienestar mediante su trabajo, y una nueva concepción optimista frente al futuro.
6.2. Una política de convivencia con la naturaleza que garantice la intangibilidad de los recursos naturales, no porque se prohíba su uso sino porque deben ser controlados, mejorados y recuperados según las leyes de la propia naturaleza.
6.3. Una política de coexistencia internacional según la cual el país pueda replegarse en sí mismo por el tiempo que sea necesario para restañar sus heridas materiales y sociales, y recuperar un nivel de salud espiritual y económica que le permita mejorar su posición internacional con un alto grado de autonomía, y esto sin alejarnos de nuestros amigos tradicionales ni romper bloques, respetando y ratificando los tratados internacionales. Nuestras exportaciones se reducirían a excedentes y a servicios diseñados para captar divisas, utilizando nuestras capacidades.
7. Algunos modelos para crear
Un PH, en el sentido de diseño de futuro, exige presentar las posibles alternativas como modelos describibles con cierto detalle. Tales modelos no son tan simples como para ser formulados en pocas páginas, con pocos cálculos, y por pocas personas. Exigen un esfuerzo mayor. Sin embargo, convencidos del poder de la palabra sobre los agentes racionales, consideramos necesario comenzar a presentar ideas sobre algunos modelos.
7.1. Modelo económico
Uno de los pocos terrenos en los cuales algo se ha trabajado es el económico. Un valioso esfuerzo sistemático y de largo aliento ha sido efectuado por la Coordinación General del Plan de Largo Plazo del Instituto Nacional de Planificación, institución irresponsablemente disuelta recientemente.
El modelo es expuesto en detalle,
incluyendo numerosos datos cuantitativos, en [17] y es comentado brevemente
por quien fue la Coordinadora General del Plan, Nelly Núñez
Timoteo, en [18]. Inspirados en la propuesta genérica de Oscar Varsavsky,
adoptaron la siguiente metodología ([18], p. 25).
1° Revisión de las proyecciones de la población nacional,
de su estructura por edades y de su distribución territorial previsible,
para cada año del período de prospección.
2° Análisis de la estructura actual del consumo por zonas y regiones,
en contrastación con la estructura vigente, en períodos de
mayor compatibilidad entre patrones de consumo y producción nacional,
así como de una mejor satisfacción de las necesidades de alimentación
de la población.
3° Determinación de los requerimientos en calorías y proteínas
y de su abastecimiento progresivo, como base de la formulación de
un perfil del consumo esencial deseable y posible de configurar en función
del potencial nacional, considerando la diferenciación necesaria
entre lo urbano y lo rural y entre diversas regiones.
4° Valorización, producto por producto, del costo per cápita
de todos y cada uno de los bienes y servicios que conformarían el
conjunto de necesidades básicas.
5° Determinación del ingreso per cápita y familiar requerido
para la satisfacción de dichas necesidades, como base del estimado
de los sueldos, salarios e ingreso campesino y de la población no
asalariada.
6° Determinación del ritmo de crecimiento del empleo y de la
productividad requeridos para que el mayor porcentaje posible de la población
acceda al ingreso mínimo necesario para la satisfacción de
las necesidades básicas.
7° El ritmo de crecimiento del PBI queda predeterminado por la agregación
de los ritmos de crecimiento de empleo y de la productividad requeridos.
Esto exige un análisis de la viabilidad de tal crecimiento del PBI.
8° El crecimiento del PBI se analiza por sectores y ramas, a fin de
establecer su correspondencia con la generación de empleo y la mejora
de la productividad. Esto implica por sí mismo una aproximación
a las opciones de reorientación tecnológica.
9° Establecido el tipo de crecimiento necesario y factible se examinan
los requerimientos de inversión y sólo al final se analizan
las formas de financiamiento que, como se sabe, se sustentan fundamentalmente
en el ahorro interno y éste puede potenciarse con medidas adecuadas
de promoción, retención y reorientación hacia las actividades
definidas como prioritarias.
Se fija luego un conjunto de perspectivas deseables y posibles para el año 2010 ([18], p. 25-26): Población de 30´229,000 habitantes; 79 gramos de proteínas y 2830 calorías de ingesta diaria real por habitante; acceso de todos a los bienes indispensables; subempleo reducido al 26% y desempleo abierto al 4%; presión tributaria de 25%; etc.
El modelo del INP, presentado por Nelly Núñez como un modelo socialista (que en gran medida lo es), recurre a correcciones en el actual modelo productivo y de comercio internacional, pero no cambia la naturaleza de los procesos. Esto se debe a que los modelos económicos utilizados respetan, en lo esencial, los procesos económicos existentes y aspiran a hacer pequeñas modificaciones. En el horizonte argentino de Oscar Varsavsky esto tiene pleno sentido pues Argentina aspira a un desarrollo análogo al de los países europeos. Esto, sin embargo, no es funcional al escenario andino, que tiene condiciones radicalmente distintas a las argentinas (país de planicies, ubicado en la zona templada) y a las europeas. Un modelo industrializante “moderno” y poderoso en la concepción occidental sería fatal para los ecosistemas en el Perú. Como consecuencia propugnamos una alternativa post industrial con desarrollo endógeno (Ramos [8]) presentada hasta el momento sólo en líneas generales. Esta alternativa tendría, sin embargo, las siguientes ventajas:
I. Funcionalidad total en el uso de la parte que nos toca del espacio andino:
- Utilización intensiva de
la variedad climática (cf. 2.1. de este documento).
- Uso racional y ampliación del 5,92% de suelos para cultivo en limpio
y permanente (cf.2.2.)
- Uso de todas las potencialidades de la diversidad genética (cf.
2.3)
- Replanteamiento de la tecnología de manejo del agua (cf.2.4)
- Utilización al máximo de la energía solar tanto en
procesos de fotosíntesis como de generación de energía
convencional (cf. 2.5)
- Utilización de la energía eólica en todos los casos
posibles (cf.2.6)
- Desarrollo cuidadoso de la recuperación de los metales preciosos
y raros, de alto precio en el mundo (cf.2.7)
- Reducción de los niveles de producción industrial hasta
un mínimo compatible con el ahorro de divisas y la preservación
de la soberanía del país.
II. Despliegue total de las potencialidades de los agentes humanos.
En todos los dominios del conocimiento,
pero priorizando el desarrollo agrícola para dos fines: a) Asegurar
la alimentación de todos, y b) Producir la tecnología agrícola
de punta que nos permita vender servicios a otras agriculturas, y de ese
modo, acumular divisas para comprar productos que no tendremos (fármacos
de fórmula compleja o muy reciente, circuitos integrados, celdas
fotovoltaicas, etc.)
Con estas premisas, los lineamientos para el modelo post industrial serían:
i) Fijar un cuadro de necesidades
básicas (o radicales) para el horizonte de 20, 30 ó 40 años,
admitiendo tasas de crecimiento de las demandas y de la población
del tipo de las señaladas por el INP, más las sociales y espirituales
que, con las anteriores, constituyen nuestra “promesa de la vida peruana”.
ii) Formular un modelo de producción de tecnología y manejo
técnico compatibles con la conservación de los ecosistemas.
iii) Formular un submodelo productivo agrícola e industrial que cubra
a la brevedad posible la mayor proporción del cuadro señalado
en i) dentro de lo que sea permitido por nuestros recursos
iv) Formular un submodelo de captación de divisas mediante dos elementos:
- La venta de servicios de mejoramiento
genético para todos los países del mundo.
- La exportación de pequeñas cantidades de metales raros y
preciosos
v) Formular un modelo de manejo de nuestro comercio internacional en base a la venta de nuestros productos y servicios señalados en iv) y a la compra del menor número posible de productos que debamos importar (salvo fármacos de fórmula compleja, literatura científica y cultural, servicios de asesoría, equipos de laboratorio, algunos repuestos, piezas electrónicas, etc.).
Sin embargo, la clave del modelo sería:
vi) Formular un submodelo de integración a la producción, y a sus beneficios, de la totalidad de la población del país, en las diferentes áreas de la producción y de los servicios, con un sector que use el conocimiento occidental y otro el conocimiento andino, convenientemente articulados mediante un conjunto de grupos interdisciplinarios.
7.2. Modelo social
Un modelo social comienza en el paso iv) de 7.1. que podríamos describir como:
i) Formación de una república de trabajadores con pleno empleo, que producen para cubrir las necesidades básicas del país, sobre todo alimentación, y para realizar los servicios de mejoramiento genético para cualquier país o institución demandante. A esto se agregan las tareas de investigación necesarias, entre ellas la de fomento programado de la diversidad genética y la recolección de germoplasma.
Por otra parte se necesita:
ii) Desarrollo pleno de todas las
etnias, de todas las nacionalidades, y de sus culturas, con apoyo del Estado,
sobre todo, para reducir brechas de desarrollo lingüístico con
respecto a los idiomas occidentales.
iii) Desarrollo pleno de la educación escolarizada y no escolarizada.
La primera con tendencia a completar los 13 años de primaria y secundaria,
con extracciones en diversos puntos de salida. La segunda apoyada por una
investigación activa en lingüística y en métodos
eficaces para difundir el conocimiento agrícola, industrial, etc.
iv) En cuanto a población, es indispensable formular un modelo que
provea suficientes agentes humanos para el desarrollo de todos, pero evitando
la marginación social o individual.
7.3. Modelo de organización política
En otro momento hemos formulado, a modo de ejemplo, un modelo de organización política ([4] p. 20-30) bajo el rubro de Proyecto Socialista. Sin embargo, otras alternativas son también posibles.
7.4. Modelo de transición
Planteados los modelos y submodelos anteriores, será indispensable formular un modelo de transición desde la situación actual hasta la prevista en el o los horizontes temporales de largo y muy largo plazo.
8. Tareas por hacer
En primer lugar será necesario formular con suficiente detalle los modelos sugeridos líneas arriba, o sus equivalentes o alternos, y complementarios.
En segundo lugar, urge que sean formuladas
otras alternativas globales, a fin de que los agentes decisores del futuro
puedan disponer de varias soluciones y opten por la que consideran mejor.
9. Referencias
[1] Marticorena Benjamín;
Gerardo Ramos – Propuesta para un Programa Nacional de fertilizantes
orgánicos (Proyecto INP-PNUD-ONUDI-PER/87/010) Lima, ONUDI, 67 p.
[2] Ramos, Gerardo; Benjamín Marticorena – Evaluación
del potencial y de experiencias anteriores en el uso de biodigestores para
la producción de abonos (Proyecto INP-PNUD-ONUDI, PER/87/010). Lima,
ONUDI, 1987, 13 p.
[3] Ramos, Gerardo – Fuentes de energía para el desarrollo
rural. En: Agua, energía y desarrollo rural (Seminario Taller “Hidroenergía
y Desarrollo Rural”, Cusco 1988) Lima. Tecnología Intermedia
(ITDG) p. 43-68, 1989.
[4] Ramos, Gerardo – Proyecto histórico y nacionalidades. Lima,
IPIC, 1991, 31 p.
[5] Ramos, Gerardo; César Zamalloa. ¿Desarrollo para qué
y para quiénes? Medio Pasaje. Lima 1:6-7, abril 1991.
[6] Ramos, Gerardo – A las juventudes de los pueblos andinos. Kachkaniraqmi.
Lima 5: 13-19, abril 1991.
[7] Ramos, Gerardo – Un Perú posible: El factor humano. Kachkaniraqmi.
Lima, 6: 13-17, octubre 1991.
[8] Ramos, Gerardo – Una alternativa post industrial para el Perú.
Kachkaniraqmi. Lima, 7: 32-36, julio 1992.
[9] Ramos, Gerardo – Queremos un Perú nuevo (Artículo
remitido para su publicación en la revista Apertura, N° 14)
[10] ONERN – Clasificación de las tierras del Perú.
Lima, agosto 1982.
[11] Vera, José Carlos; Mario Gallo – Agroindustria: Oportunidades
de exportación para el Perú. Lima, Fundación Friedrich
Ebert, 1990, 128 p.
[12] Querol, Daniel – Recursos genéticos, nuestro tesoro olvidado.
Lima, Industrial Gráfica, 1988, 128 p.
[13] Brack, Antonio – Ecología, tecnología y desarrollo.
En: Tecnología y desarrollo en el Perú CCTA, Lima 1988 267
p. Las cifras consignadas fueron usadas en los debates del Encuentro.
[14] Earl, John – Planificación agrícola andina. Lima,
Ediciones COFIDE, 1989, 443 p.
[15] Varese, Stefano – Proyectos étnicos y proyectos nacionales.
México, Fondo de Cultura Económica, 1983, 104 p.
[16] Silva Santisteban, Luis – Estado, Proyecto Histórico y
Sistema Internacional. Revista Peruana de Ciencia Política y Ciencias
Sociales. I. Lima 1988, p. 215-282.
[17] Instituto Nacional de Planificación – Plan Nacional de
Desarrollo a Largo Plazo 1988 – 2010 Elementos para la definición
de la estrategia. Lima, Presidencia de la República, 1988, 170 p.
(policopiado).
[18] Núñez Timoteo, Nelly – Vigencia y viabilidad de
un Proyecto Socialista. Kachkaniraqmi. Lima, 6: 18-30, octubre 1991.
PROYECTO HISTÓRICO Y NACIONALIDADES
A la Comunidad de San Juan Bautista de Catacaos, cuyas pulsaciones vitales
llenaron buena parte de mi mundo infantil.
1. Introducción
Hace algunos meses Luis Silva Santisteban publicó un primer trabajo
(1) en torno al tema del Proyecto Histórico (PH) en el cual, además
de dar un marco sistemático del asunto, señala los siguientes
aspectos:
1.1 La noción de grupo étnico
Un GRUPO ETNICO es una colectividad que tiene un conjunto de características comunes como el idioma, rasgos físicos, tradición histórica, territorio, costumbres, religión, organización social, origen y cuyos integrantes poseen un sentimiento de pertenencia a dicha colectividad que los diferencia de los restantes. Los integrantes de los grupos étnicos tienen conciencia de vivir en un horizonte socio-cultural que los distingue de los demás grupos y al que deben su contraposición con los demás (1, p. 252).
Esta noción debe ser distinguida de la de nación, que posee características suplementarias:
Puede decirse que una NACIÓN es un grupo étnico dotado de conciencia y voluntad política en sus élites y en las masas conducidas por ellas. La nación es un fenómeno histórico cuya génesis y desarrollo influyen múltiples factores, como el idioma, el territorio, la conciencia de haber tenido un pasado común, el sentimiento actual de solidaridad y fundamentalmente la existencia de un proyecto político común compartido en diversos grados por las élites y las masas. Sin dicho proyecto político no se dará el tránsito del grupo étnico a la nación. Dicho tránsito tiene sus raíces en la convicción ideológica de los integrantes de un grupo étnico de que sólo creando una entidad política propia podrán defender sus intereses comunes y sus características específicas frente a los demás grupos (1, p.252).
El autor no distingue entre los conceptos de ¨nación¨ y de ¨nacionalidad¨ en los términos en que se acostumbra a usarlos.
Un tercer concepto es necesario:
Por ESTADO entendemos un tipo de
fenómeno social caracterizado por los siguientes rasgos esenciales:
1. Relación de autoridad y subordinación entre las élites
y las masas.
2. El monopolio de la coerción legítima por parte de las élites
políticas.
3. La existencia de un orden jurídico que fundamenta dicha coerción
y regula las relaciones colectivas.
4. Relativa permanencia institucional.
Los elementos constitutivos del Estado son el territorio, la población
y la autoridad política (1, p.253).
En el Mundo Andino hubo una gama amplia de grupos étnicos que desarrollaron
sucesivos procesos de interacción y dominación hasta construir
los grandes imperios panandinos: Chavín, Huari e Inca. Pero la conquista
rompe de modo traumático la unidad del Mundo Andino sin llegar a
sustituirla por otra igualmente articulada y coherente (1, p.219).
Los españoles crearon tres grupos étnicos adicionales: los
españoles nacidos en la península, los “criollos”
y los mestizos. Los primeros eran extranjeros nacidos en España y
autores de la conquista y de los procesos de dominación colonial.
Los “criollos” en cambio eran los hijos de españoles
nacidos en el Perú, a los cuales se agregaban algunos mestizos herederos
de riquezas y/o prestigio social. El grupo étnico de los mestizos
estuvo constituido por la multitud de hijos de españoles e indias,
y de sus descendientes, muchas veces compañeros de infortunio de
los vencidos, pero claramente diferenciados de ellos.
El grupo étnico criollo genera muy pronto una élite con tendencia
a constituirlo como nación. De los dos proyectos separatistas del
poder español, el de los españoles residentes en el Perú
(por ejemplo, el de Gonzalo Pizarro brutalmente reprimido por La Gasca)
y el de los criollos, fue este segundo el que triunfó, con apoyo
de los criollos argentinos, chilenos, colombianos y venezolanos, constituyendo
su NACIÓN CRIOLLA y su ESTADO REPUBLICANO. La primera, sin embargo,
es de naturaleza hipotética en cuanto a sus carácter de nación
(1,p.225).
Es así como una minoría criolla hegemoniza en los planos económico,
social y político a los grandes grupos étnicos: aborígenes,
negros, mulatos y mestizos. De esta manera se identificaba una parte hegemónica
(los criollos) con el todo (1, p.225)
Sin embargo, ni en la propia élite criolla se había consolidado
la idea de “nación peruana” (1, p.227). En todo caso,
tal élite criolla carecía de representatividad y legitimidad,
constituyéndose así en una clase dominante que no llegó
a ser clase dirigente en ningún momento de la vida republicana y,
como en la conquista y la colonia, desarrolla tendencias marginalizantes
hacia la población aborigen (1, p.236) y diversos grupos étnicos
(1, p.237). Estos, a su vez, retiran su adhesión a la sociedad que
los excluye y se refugian en el mundo de sus etnias cuyas características
culturales pudieron así, ser conservadas.
El grupo étnico criollo llega pues a constituir el ESTADO PERUANO republicano, pero éste no es un Estado-nación. A pesar de su carácter pluriétnico tampoco podemos calificarlo de Estado plurinacional porque los grupos étnicos distintos al criollo carecen de una representatividad real y efectiva en el Estado, a través de sus propias instituciones políticas. En el Estado peruano actual, los grupos étnicos distintos del criollo no tienen instituciones propias que constituyan sus canales específicos de participación política (1, p.257-258).
Podríamos decir que el Perú tiene un ESTADO PLURIETNICO en el cual la hegemonía política es ejercida por un grupo minoritario sobre una mayoría marginada (1, p.258)
Dice Silva Santisteban:
“Ello no excluye naturalmente la movilidad interétnica, ni
mucho menos la división de la sociedad global en clases dominantes
y dominadas. Señalamos este último aspecto dado que una lectura
crítica podría sugerir que estamos pretendiendo sustituir
la división de la sociedad en clases, por la división entre
una nación dominante y los grupos étnicos dominados. Pero
este no es nuestro planteamiento, sino que en sociedades como la peruana
nacidas de la conquista y de la dominación colonial, pueden entrecruzarse
los fenómenos étnicos y sociológicos; y de lo que se
trata es de investigar cómo se da el entronque entre ambos tipos
de fenómenos, a fin de buscar las bases adecuadas para un proyecto
histórico de desarrollo que tome en cuenta las características
específicas de la sociedad peruana" (1, p.258).
Y agrega:
"Nuestra hipótesis ciertamente rechaza el planteamiento de que el Perú de hoy cuente con un Estado que sea el marco político institucional de una nación integrada y mestiza. Este planteamiento oculta el hecho fundamental de la heterogeneidad étnica de nuestro país y da por concluido apresuradamente un proceso histórico de integración que está lejos de haber alcanzado su plenitud (1, p.259).
Producto de todas estas fragmentaciones es la falta de identidad nacional entre los diversos grupos sociales y étnicos (1, p.216) que todos hemos podido observar”.
1.2. El proceso histórico
La civilización andina a lo largo de milenios, ha dado muestra de
una extraordinaria capacidad para responder adecuadamente los retos planteados
por la ecología. En su largo desarrollo, el ayllu constituyó
el sustento básico de la organización socieconómica
(1,p.218).
La estrategia de supervivencia de las sociedades que conformaron la civilización
andina no ha podido ser emulada con posterioridad por las nuevas formas
de organización socieconómica que ha tenido el Perú
(1, p.219).
El Perú de hoy nace a través de la relación conflictiva
entre lo andino y lo occidental, y en parte es el resultado de la integración
insuficiente de sus dos raíces socioculturales, lo que constituye
todavía uno de los problemas más serios que debe afrontar
un proyecto histórico de desarrollo (1, p.219).
La Conquista y la Colonia produjeron una sociedad de tipo estamental profundamente
dividida entre una minoría europea y la gran mayoría aborigen,
división que se oficializó con términos como “república
de españoles” y “república de indios” (1,
p.220).
La revolución anticolonial conducida por los criollos y facilitada
por la derrota de las revoluciones indígenas de liberación
(Juan Santos Atahualpa, Túpac Amaru, etc.) estableció la república
pero dejó intactas en lo esencial las bases de la sociedad colonial
hasta bien entrado el Siglo XX (1, p.221)
El período prehispánico nos legó la raíz andina:
parte de la población actual del Perú con su tradición
agrarista y sus instituciones comunitarias que, a pesar del impacto occidental,
no han desaparecido totalmente (1, p.219).
Como resultado de este proceso histórico tenemos ahora una profunda
heterogeneidad étnica y sociocultural, que es considerada por algunos
como un rasgo negativo y por otros como un rasgo positivo en el proceso
de formulación de un proyecto histórico.
La raíz andina y la hispánica no han dado nacimiento a una
nueva cultura orgánica, que tenga vida para el conjunto de la población
que habita el territorio peruano, lo que ha tenido influencia decisiva en
el desarrollo insuficiente de la conciencia e identidad nacional, en la
medida en que la falta de un horizonte cultural común ha dificultado
la formación del sentimiento de pertenecer a una misma comunidad
nacional (1, p.239). Como consecuencia, los diversos grupos se mantuvieron
en el horizonte cultural que les es propio, dándose lugar a prejuicios
y exclusivismos (1,p.240).
Por otra parte, el agudo conflicto entre dominadores y dominados en el Perú
colonial determina que la formación de la cultura sea parte esencial
de un proceso de conflicto entre grupos sociales y étnicos diversos
que repercute hasta hoy en la forma de barreras para la comunicación
y la vida en común de los grupos de distinto origen étnico
y cultural ( 1, p.240).
Con la inserción del Perú en el mercado capitalista en los
siglos XIX y XX se van a introducir elementos culturales nuevos que por
lo general van a favorecer la devaluación del estilo de vida de vastos
sectores étnicos y culturales del país. El estilo de vida;
el modo de pensar y los valores sociales de los grupos de ingresos medios
y altos por su parte, constituidos fundamentalmente por criollos y mestizos,
van a imitar los modelos de los países centrales del capitalismo,
generándose así un nuevo factor adverso a la consolidación
de la conciencia e identidad nacional (1, p.240).
La educación pública y privada ha sido un factor de consolidación
de la hegemonía de criollos y mestizos al discriminar las lenguas
aborígenes y adoptar el español como lengua única de
transmisión del conocimiento, el que resulta así inaccesible
para las grandes mayorías.
1.3. La necesidad de un proyecto
histórico (PH) de desarrollo
Estamos viviendo una época particularmente difícil de nuestra
historia republicana caracterizada, entre otros fenómenos, por la
situación incierta de nuestros productos en el mercado internacional
en medio de una gigantesca crisis del sistema capitalista. Es de esperar
enseguida una fuerte restricción del crédito externo y la
ausencia de inversiones, ya que los capitales del hemisferio norte están
volcados hacia la modernización de su propio aparato productivo.
Así, debemos estar preparados o bien a vivir en una economía
internacional que se puede calificar como adversa para los países
como el Perú (1, p.217) o bien a girar radicalmente la orientación
y realizar una etapa de desarrollo autónomo que nos permita mejorar
nuestra capacidad de negociación para reinsertarnos de otra manera
en el mercado mundial dentro de algunos lustros. En cualquiera de los dos
casos necesitamos reflexionar sistemáticamente en la perspectiva
del largo plazo, aunque sin descuidar los problemas urgentes del presente.
Aparte de las necesidades radicales, algunas de las cuales (por ejemplo
la alimentación y buena nutrición de todos los peruanos) son
solubles de manera autónoma, el mayor desafío que debe enfrentar
la formulación de un PH es la heterogeneidad étnica y sociocultural
que, en última instancia es consecuencia de la heterogeneidad estructural
del Perú. Esta heterogeneidad ha sido percibida por el “enclave”
capitalista como un obstáculo para la formulación de un “proyecto
nacional”, pero no es ningún obstáculo para formular
un PH, y menos aún para formular un proyecto socialista (PS). Este
último partiría convirtiendo la heterogeneidad en “virtud”
y, sobre ella, construiría una sociedad mejor.
2. Los grupos étnicos
desde una perspectiva socialista
Como hacen algunos autores, llamaremos NACIONALIDAD a un grupo étnico
que ha logrado levantar un proyecto político común, compartido
en diversos grados por las masas, y ha generado un sentimiento de solidaridad.
Para convertirse en nación, una nacionalidad necesita que sus dirigentes
y las masas solidariamente hayan alcanzado la conciencia y la voluntad política
de serlo, estando dispuestos a organizar un Estado.
En 1867, Carlos Marx, muchos años antes de la autonomía irlandesa y del uso político del renacimiento étnico gaélico, escribía las siguientes palabras a F. Engels: “Antes yo consideraba imposible la separación de Irlanda de Inglaterra. Ahora la considero inevitable, aunque después de la separación se llegue a la federación” (Citada por 2, p.18). Marx aludía así al desarrollo de la nacionalidad irlandesa y de su conciencia política que culminó con su constitución como Estado Libre en 1921, aunque permaneció efectivamente federada a Inglaterra a través del Commonwealth.
La corriente no dogmática del socialismo asume las reivindicaciones de las nacionalidades y de los grupos étnicos como factores positivos que deben ser considerados en la base misma de la buena sociedad, de manera que el PH de un país pluriétnico tenga lugar a través de la realización de los proyectos de cada una de las nacionalidades.
Una de las primeras experiencias -a mitad de camino- en esa dirección es la República de los Soviets, cuyo nombre oficial es, sin embargo, Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), constituida por 15 Repúblicas (Rusia, Ucrania, Bielorrusia, Uzbekia, Kasajia, Georgia, Azerbaidzhan, Lituania, Moldavia, Letonia, Kirguizia, Tadzihikia, Armenia, Turkmenia y Estonia) conformando un Estado Federado con dos Cámaras: La de los Soviets y la de las Nacionalidades. Decimos que la experiencia de los soviéticos está a mitad de camino porque si bien cada República tiene sus propias características, incluyendo su propio idioma, el inmenso poder de la nación rusa impone como segunda lengua el ruso y ha determinado históricamente condiciones de dominación conflictivas que han estallado como luchas abiertas a mediados de 1989. La solución equitativa de estos conflictos entre Repúblicas Socialistas será una prueba de madurez para la democracia soviética.
2.1 La problemática
étnica en los Siete Ensayos de J. C. Mariátegui
La situación en 1928, año en el que Mariátegui escribe
los Siete Ensayos, fue objeto de un minucioso análisis por el autor.
Anota, por ejemplo, que coexisten las economías feudal, comunista
indígena y burguesa (3, p.27).
Como destacado analista materialista, Mariátegui señala que LA CUESTION INDIGENA TIENE SUS RAICES EN EL REGIMEN DE PROPIEDAD DE LA TIERRA, y es básicamente, o en última instancia, un problema económico (3, p.38). Como consecuencia, LA SOLUCION DEL PROBLEMA DEL INDIO DEBE SER SOCIAL Y ECONOMICA. En el artículo escrito por Mariátegui a la agencia Tass, que acompaña la edición (la tercera, de abril de 1952) señala una tesis importante: los realizadores de la solución deben ser los propios indios. Señala además en este documento que su análisis deja de considerar el problema abstractamente como problema étnico o moral para reconocerlo concretamente como problema social, económico y político. Otras frases de interés son: “La miseria moral y material de la raza indígena aparece demasiado netamente como una simple consecuencia del régimen económico y social que sobre ella pesa desde hace siglos”. El indio alfabeto se transforma en un explotador de su propia raza porque se pone al servicio del gamonalismo. El factor central del fenómeno es la hegemonía de la gran propiedad semifeudal en la política y el mecanismo del Estado.
Considera Mariátegui que la apropiación de la mayor parte de propiedad comunal e individual indígena ya está cumplida (3, p.43). Señala que la expropiación de la propiedad y el trabajo indígena es, pues, un problema fundamentalmente económico y no un problema técnico (3. P.51).
Una frase de particular importancia
para quienes aún hoy sostienen que la solución del problema
del indio es el aumento del mestizaje es la siguiente: “Esperar la
emancipación indígena de un activo cruzamiento de la raza
aborigen con inmigrantes blancos, es una ingenuidad antisociológica,
concebible sólo en la mente rudimentaria de un importador de carneros
merinos. Los pueblos asiáticos, a los cuales no es inferior en un
ápice el pueblo indio, han asimilado admirablemente la cultura occidental,
en lo que tiene de más dinámico y creador, sin transfusiones
de sangre europea" (3, p.44).
Este conjunto de citas nos permite comprender el pensamiento de Mariátegui,
desde una perspectiva contemporánea 61 años después
de haber sido enunciado:
1. El indio era objeto de un proceso de explotación al extremo de
una cadena de explotaciones: era víctima del gamonal (que podría
ser también un indio alfabeto).
2. En consecuencia, el problema era económico y social, más
que (étnico) o moral.
3. Que el problema es también político se puede apreciar en
la frase sobre que los realizadores de la solución deben ser los
propios indios, se entiende que convenientemente organizados políticamente.
4. Finalmente señala un hecho importantísimo: los pueblos
asiáticos han asimilado los aspectos positivos de la cultura occidental
sin necesidad de mestizaje racial.
En nuestros tiempos este análisis podría ser actualizado de
la siguiente manera:
1. El indígena, el más
explotado del “proletariado interno” (en el sentido de Toynbee)
del Perú, sigue siendo el final de una cadena de explotación
que ha cambiado de forma: en vez de sufrir el látigo del gamonal,
ahora el nuevo gamonal le intercambia en el mercado de “libre competencia”
diez kilos de papa de su cosecha por una caja de fósforos llevada
de Lima (v. Rodrigo Montoya “Libertad y aprismo: promesa y realidad”,
La República, Lima 26 de agosto de 1989).
Vale la pena hacer un comentario sobre el término de “gamonal”.
Para Mariátegui y su generación era difícil distinguir
entre gamonal y terrateniente, pero en nuestro tiempo, tras la reforma agraria
de Velasco, han desaparecido los terratenientes, pero no los gamonales.
Cuando no coincidían en la misma persona, el terrateniente era el
dueño (legal o ilegal) de la tierra y frecuentemente vivía
en Lima y hasta fuera del Perú, pero gamonal era el personaje que
ejercía la violencia sobre el indio para explotarlo quitándole
sus propiedades o haciéndolo trabajar en condiciones de semiesclavitud.
El gamonalaje existe hoy y está bastante próspero en el sur
medio serrano, pero ha cambiado sus métodos en forma muy hábil.
Muchos gamonales eran y son indígenas, alfabetos o no.
2. En última instancia el
problema es económico y social. Suponemos que la referencia a lo
étnico en el texto que hemos usado proviene de algún error,
quizá mecanográfico o tipográfico, pudiendo ser la
palabra más posible “ético” en el original.
En efecto, en el caso del proletario interno (Toynbee) “indio”,
como lo llama frecuentemente Mariátegui, lo étnico en el sentido
racial está permanentemente presente. Etnico en el sentido cultural
está implícito en la necesidad de ordenar sus propios recursos
para organizarse políticamente y asumir directamente la solución
de sus problemas. Además, la alusión a que los asiáticos
asimilaron lo positivo de occidente lleva implícito el factor cultural.
Hoy, 61 años después, el problema sigue siendo fundamentalmente
económico y social, pues NO ESTA RESUELTO. Sin un proyecto histórico
no podrá se resuelto.
3. Las etnias de distinto tipo, incluida la mestiza, no tienen los instrumentos necesarios para organizarse políticamente, porque están sujetas a un largo proceso de dominación ideológica que ha adquirido una larga y astuta experiencia. Es importante señalar que seis o siete décadas de políticos socialistas no han tocado el problema, a pesar de las valiosas sugerencias de Mariátegui. Ellos también han estado y siguen ideologizados por los grandes mitos del capitalismo: el Estado-Nación con un solo territorio, una sola lengua, una sola patria, un solo gobierno, etc. (viejo mito obnubilador de la conciencia de los políticos con formación teórica mimética y estéril. La creación heroica que reclamaba Mariátegui pasa por sacudir estos mitos sutiles de la conciencia, es decir, desalienarla).
4. Consideramos que el punto de vista
de Mariátegui sobre asimilación de elementos culturales sugiere
el hecho de que el proceso de incorporación orgánica de elementos
de otra cultura puede hacerse solamente desde la propia cultura. Esto exige
desarrollar la propia cultura, en este caso la de los pueblos aborígenes,
para estar en condiciones de incorporar a esa cultura la occidental.
Pero los dominadores, tanto españoles como criollos trataron, por
el contrario, de destruir la cultura de los pueblos indios para avasallarlos,
cuando eran todavía “bárbaros del proletariado externo”
a la civilización occidental. Esto explicaría la supervivencia
de las culturas que se trataba de destruir. Transcribimos un pensamiento
de Toynbee: “A complete elimination of the barbarism of the external
proletariat would warrant no more than a mild elation,since we have conviced
ourselves (if there is any virtue in this Study) that the destruction which
has overtaken a number of civilizations in the past has never been the work
of any external agency, but has always been in the nature of an act of suicide”
(4, p.419).
El propósito del siguiente párrafo 2.2. es el de presentar
las ideas de un autor peruano moderno, Stefano Varese, sobre estos problemas
antropológicos.
Antes de cerrar estas referencias a Mariátegui quisiéramos
mencionar la nota de pie de página (3,p.79) referente al comunismo
inkaico, que el autor distingue cuidadosamente del comunismo moderno. Esta
nota, muy rica en matices, revela que Mariátegui fundamenta en ella
su valoración positiva de la comunidad indígena de fines de
los años veinte. En el Ensayo sobre El Problema de la Tierra, Mariátegui
evalúa la “comunidad” bajo la República, considerándola
un valor progresivo frente al sector regresivo encarnado en el latifundio.
En algún punto dice: “Demuestran, por ende, la vitalidad del
comunismo indígena que impulsa invariablemente a los aborígenes
a variadas formas de cooperación y asociación" (3, p.84)
para luego citar a Castro Pozo: “la comunidad indígena conserva
dos grandes principios económicos sociales que hasta el presente
ni la ciencia sociológica ni el empirismo de los grandes industrialistas
han podido resolver satisfactoriamente: el contrato múltiple de trabajo
y la realización de éste con menor desgaste fisiológico
y en un ambiente de agradabilidad emulación y compañerismo”
(3, p.89).
Hoy no existe ya latifundio, pero el capitalismo ha penetrado más profundamente en el campo. Sin embargo, el número de las hoy llamadas “comunidades campesinas” ha crecido. Los factores positivos señalados por Castro Pozo y enérgicamente asumidos por Mariátegui no solamente existen, aunque en proceso de adaptación al mercado, sino que son reivindicados por grupos cada vez más numerosos de campesinos. ¿No será, a contracorriente de nuestros compañeros socialistas eurocentristas, que las comunidades siguen siendo factores progresivos, capaces de integrarse orgánicamente en una nueva formación económico - social liderada por el socialismo marxista?, ¿No se rescataría así ese sentimiento jurídico popular al que se refiere Mariátegui? (3, p.90).
2.2 El problema étnico y el socialismo progresista hoy
2.2.1 El criterio histórico
En un pequeño volumen publicado en México en 1983, el antropólogo
peruano Stefano Varese (2) se propone tratar el problema étnico desde
el punto de vista del materialismo histórico, partiendo de la tesis
de Marx y Engels de que la sociedad y sus procesos pueden ser objetos de
acciones intencionales destinadas a vencer la espontaneidad de las leyes
económicas y sociales objetivas y a introducir la racionalidad y
la voluntad colectiva dentro del desarrollo social (2, p.13, citando a F.
Engels en el "Antidühring").
Esto pone a Varese en la ruta de Oscar Varsavsky y sus métodos para
elaborar proyectos nacionales (5), cuya lectura recomienda.
Varese comienza criticando la historia como un proceso lineal y ascendente
(orientación no dialéctica del pensamiento) de la que resulta
la idea positivista del progreso como mejora, perfeccionamiento con respecto
a lo anterior (cronológicamente), y en consecuencia el mayor valor
jerárquico y ético de lo posterior con respecto a lo anterior.
Este punto de vista es desenmascarado por Varese (2, p.11) como un “sistema
ideológico”, como una concepción “incapacitada
para reconocer el valor fundamental de lo existente como componente esencial
y dialéctico del futuro”.
Denuncia Varese además que, en el contexto del capitalismo dependiente,
el desarrollo de los pueblos indígenas se entiende siempre como una
opción de la clase gobernante impuesta a la fuerza sobre las etnias
sin ningún proceso de participación democrática. Para
ellos, desarrollo indígena significa una serie de cambios, inducidos
preferentemente a nivel de microsociedades (la o las comunidades) y a partir
de esfuerzos aculturativos; cambios que finalmente deben beneficiar al sistema
económico global. La antropología al servicio de esta teoría
del desarrollo cree que se puede transformar la totalidad social a partir
de sus elementos constituyentes, especialmente en las áreas culturales,
minimizando o desconociendo de esta manera el hecho de que la cultura está
en relación directa con la manera como la sociedad han estructurado
su economía. “De allí mi duda frente al uso de una palabra
que esconde preconceptos y escamotea demasiadas ideas. ¿Qué
es, pues, el desarrollo de un pueblo?, ¿Cómo y quién
lo define?, ¿En función de cuáles parámetros
" "... prefiero usar una palabra que no posee aún sobrecarga
de significados y que, en cierta medida, alude sólo a una intencionalidad
política: propongo para la discusión el término de
proyectos étnicos como alternos y complementarios de los proyectos
nacionales. Extiendo el concepto de proyecto nacional, que hasta donde yo
sé ha sido explicado y difundido por el pensador y matemático
argentino Oscar Varsavsk