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ARTÍCULOS DE CLARA ROJAS
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YAUYOS: UNA RUTA A LA MODERNIDAD

Clara Rojas

Después de pasar las dos montañas casi juntas, formando una estrecha garganta natural, se abre el paisaje mostrándonos el Hatun Yauyos, como llaman los lugareños a la capital provincial. Hatun significa mayor, aunque la memoria actual alude a centro, lugar principal. Acepciones que conjugan con la ubicación de esta ciudad, establecida a 2,800 msnm. Yauyos capital queda al centro de una secuencia de 32 distritos, configurando la provincia del mismo nombre, asentada en la margen occidental de la cordillera de los Andes, en una variación altitudinal que va de mil a 5,800 msnm.

La diversidad de pisos ecológicos, la presencia de tres cuencas hidrográficas, y un espacio rehabitado en todos los tiempos, la coloca en la mira de especialistas de diversas áreas, convirtiéndola en un laboratorio constantemente visitado. Ello permite vigencia y popularización de términos como Hatun, hurin y hanan. Así designa su gente la división de la provincia, hatun: centro, hurin: bajo o zonas que bajan hacia la costa, y hanan: el alto, es el 60 % de su territorio dedicado al pastoreo, de 4 mil a 5,800 msnm.

La visión geográfica de la zona responde a su historia y a la mentalidad andina, ubicó sus centros poblados siguiendo viejos patrones sociales. Desde el Hatun Yauyos podemos observar otras poblaciones agrupadas en forma escalonada, que en algún momento debió responder a una jerarquía social, con relaciones de intercambio continuas, permanentes.

Según el antropólogo G. Golte homologías, secuencias y jerarquías, son principios que permeaban la organización andina. A partir de hechos naturales como el nacimiento y desarrollo en las personas, los cambios estacionales, o el mismo espacio geográfico, estructuraron homologías. En estos tres ámbitos, el hombre, el tiempo y el espacio, el antiguo poblador andino organizó una totalidad con una lógica instrumental. Universalizó una mentalidad basada en homologías.

Esta lógica instrumental la observamos aquí, en la forma como construyeron sus centros poblados. Este agrupamiento está inscrito en la misma etimología del nombre. Yauyos significa llamados, congregados. Yau: llamar, ayllus: comunidad; llamado de ayllus o congregación de ayllus. En esta provincia podemos encontrar vestigios vivos de una cultura aún por descubrir. Tupe nos abre un camino con su lenguaje, el Jaqaru o kauqui, su vestimenta y sus costumbres. Persisten con orgulloso afán el unku, la lliklla, el tupu, la kushma se ha transformado en un vestido a cuadros rojo y marrón, semejando ladrillos. Los yauyinos lo consideran como lo más puro de su folclor, remontan su origen hasta la cultura Wari. Sin embargo, la discusión sigue abierta.

El texto de César Bellido sobre Yauyos (1946) explica el Jaqaru, como una lengua formada por dos raíces el aymara y el quechua. Lo que muestra movilización población como lo exponía J. Murra en su tesis La organización económica del Estado Inca, en el capítulo “De la prestación rotativa a la servidumbre” (1978:215), describe las diferentes situaciones por las que eran trasladados funcionarios, especialistas o maestros con toda su familia. Además grupos poblacionales en rebeldía salían de su pueblo y lo transplantaban en otro, como servidores a tiempo completo. Esta idea nos lleva a observar la toponimia, el significado de Lunahuaná indica un lugar de expiación. Runa: hombre, Huanac: enmiéndate. Runahuanay: lugar de expiación.

Estas poblaciones movilizadas no perdían el contacto con su etnia de origen. Establecían nuevos ayllus sin dejar sus costumbres, sus vínculos de referencia. Así nos explicamos la repetición de nombres en diversas partes del país, tan frecuentes. Laraos en Yauyos y Laraos en Huarochirí; Azángaro en Puno, Azángaro en Yauyos, Ayaviri en Puno y en Yauyos, etc. La zona debió ser en tiempo de los Incas un centro administrativo muy importante, o como lo es ahora un laboratorio de experiencias, dada su diversidad, es también una puerta de acceso hacia la costa y a la sierra.

EN EL SOLSTICIO DE INVIERNO

El congregado de ayllus diversificado nos plantea nuevas interrogantes sobre lo que fue la organización social andina, sus habilidades para promover espacios productivos en hoyas hidrográficas de fondo profundo, pendientes pronunciadas, con una fisiografía escarpada, abrupta en algunas zonas. Cortadas por angostas quebradas, estrechas gargantas acunan el cauce del río. Si sumamos las categorías de los especialistas, la provincia presenta cuatro formaciones ecológicas: desierto subtropical, maleza desértica, estepa y páramo muy húmedo. Añádase la clasificación de Pulgar Vidal: Yunga alta, Quechua, Suni o Jalca, la puna y la janca. En este espacio tenemos 36 zonas ecológicas y 12 bioclimas, lo que permite una variedad de productos y paisajes diferenciados unos de otros.

En ellas persisten algunas formas tradicionales de producción y un sin número de andenes en estado de abandono. Lo que en otro tiempo fue un centro muy poblado ahora es zona de visita, descanso principalmente, a la que se acude en masa en días de fiesta o en feriados. La mayor parte del año, las casas permanecen cerradas y su escasa población sobrevive a la baja productividad agrícola y ganadera.

EL CALENDARIO AGRARIO

Antiguamente, el Hatun Yauyos estuvo ubicado en lo alto, ahora conocida como los restos arqueológicos de Ñaupahuasi, tiene una vista más amplia que la del distrito actual, sin desmerecer por cierto su estratégica ubicación. Desde aquí se puede observar el movimiento de los pueblos que lo entornan, una secuencia mostrada por las fiestas, calendarizan un sistema de producción con sabor andino.

Las fiestas se suceden mes a mes en las 60 comunidades existentes aquí. En mayo, Laraos realizó la fiesta del agua o Limpia de asequias, inaugurando el cambio de cargos del juez de aguas y dos principales. La autoridades se reunen en lo alto para el cambio de cargos, con los rituales tradicionales. Los elegidos corren con la organización, ésta finaliza después de tres días con una gran pachamanca dando inicio a la cosecha de papas. Indefectiblemente cada 15 de mayo encontraremos a la comunidad de Laraos en plenas celebraciones. Su gente, caracterizada por evidente fortaleza y disciplina organizativa, mantiene vivas instituciones andinas muy antiguas.

Le sigue Alis, Huancaya, Vitis, Tomas y todas según su calendario cumplen con el rito de agradecer a la pachamama y celebrar la llegada del agua. Los primeros días de junio Cachui preparó lo suyo, pero a fines, la fiesta del Patrón San Pedro activa a las diversas comunidades cerrando las festividades de este ciclo. En otro tiempo se llamó La fiesta del Sol, solsticio de invierno o el nuevo año agrario, hoy convertida en una fiesta católica en homenaje al Patrón San Pedro, o como dice el presidente de la comunidad de Laraos, Benito Vilches Brayce coincide con las fiestas de una nueva etapa de siembra para los campesinos. ¿Los conceptos cambian o las instituciones?, ninguna comunidad puede obviar el ímpetu de las nuevas tecnologías de comunicación. Lo moderno y lo tradicional conviven aquí.

J. Murra describe las fiestas del Inti Raymi con una preparación anticipada en la que participaban todos los pueblos y duraba un mes. Tejidos, productos, artesanías llegaban de los cuatro suyos para ser entregados al hijo del Sol, en el Cusco. En términos actuales, digamos que era una fiesta nacional en el Tawantinsuyo. Las fiestas promueven el turismo por estos parajes bellísimos y silenciosos. Los primeros en llegar son los familiares quienes siempre jalan a alguien más o aunque la casualidad nos impulse, encontraremos en las entrañas del país la alegría de una comunidad en su ciclo productivo marcado por una fiesta, a la que asistimos reconociendo lo nuestro. Así es nuestro pueblo festivo en el trabajo.

LOS ANDENES DE LARAOS

Es notoria su producción tradicional, el sistema de riego y la vigencia de sus andenes como zonas de cultivo proyectan continuidad, la tecnología andina está en pleno funcionamiento. Laraos llamado anteriormente Sinchimarca, fue obligado a bajar de su zona (existen restos arqueológicos allí), por orden del Virrey Toledo debido a lo inaccesible de su ubicación, se traslada hacia la cima de la montaña donde están sus andenes. Al fondo, la laguna temporal de Cochapampa la alimenta con aguas que fluyen subterráneas, emerge al pie del cerro bañando cristalina áreas cultivadas. Es una hermosa vista, un pueblo asentado en la cima de una montaña bordeada por miles de gradas, son sus andenes, construidos desde tiempos inmemoriales.

Como un símbolo de vida, el agua fluye en todas direcciones, no sólo debido a la naturaleza sino al sistema de riego andino creado por los antiguos pobladores. Aquí tienen una rica hidrografía, dos de origen glacial, el río Cañete que nace en Ticllacocha y el río Mala en la laguna de Huascarcocha, en cambio, el río Omas es temporal, alimentado por manantiales, su distribución en la totalidad del territorio nos habla de la mano del hombre. La existencia de tres cuencas alimentadas por 186 lagunas y muchos más manantiales recorriendo la provincia en todos sus rincones es fruto de una generosa naturaleza y un poblador empeñado en aprovecharla, los canales de riego y distribución de agua cumplen su cometido. Sistemas hidráulicos concebidos y modernizados por los Incas tienen plena vigencia en esta zona hasta hoy en día.

ACCESO ABIERTO

Las rutas de acceso al centro del país es constante por el intensivo comercio agrícola y ganadero con Huancayo, Jauja, Huancavelica. Es una dinámica mantenida desde siempre, dicen los lugareños. Por Yauyos se sube hasta Huancayo, son puertas de ingreso a la comercialización fluida entre el país profundo y la costa, viejos caminos usados continuamente.

Cada lugar tiene una historia interesante, son 33 distritos, que han duplicado sus comunidades campesinas en 60, debido a la especialidad de productos convertidos en sistemas de producción. Su población estimada en 1996, de 27 mil habitantes está en franco descenso, en 12 distritos no llegan a mil habitantes, en 11 a menos de 500. Cochas y San Joaquín apenas llegan a 100. Lo cual indica una precaria ocupación espacial, cuadro observado a simple vista, por la cantidad de casas cerradas. El flujo migratorio es creciente. La provincia cuenta con una población mayoritariamente adulta. Los jóvenes salen a las ciudades costeras, especialmente Cañete y Lima. Sin embargo, la vida florece optimista en quienes se quedan, sus sueños siembran el paisaje buscando una ruta a la modernidad.