




Clara Rojas
De la ciudad a las huacas es el concierto del grupo Pachacámac y suena como una invocación a la memoria a través de la música, en una composición que recorre los diferentes tiempos históricos, transportados por la magia de los instrumentos, de viento, percusión, cuerda y electrónicos. Desde el presente, el Perú se encuentra con ese pasado milerario trabajado con maestría por los integrantes del colectivo, quienes culminan con otra entrega el viernes 8 de agosto en el ICPNA de Lima, 7.30 pm.
La oralidad está de moda, las voces confluyen con el canto, nos cuentan leyendas, recrean la historia, nos hacen hurgar el pasado, atravesando con sonidos las grietas del olvido. Para muchos, sobre todo jóvenes, es el encuentro con instrumentos por primera vez vistos: Las tinyas pulsan la tierra, los pututus anuncian un pasado, los sikus estremecen la ruta elegida, las tarqas y las quenas nos acercan a nuestra historia. En sincrética armonía el piano, la guitarra, el charango gestan la épica mestiza, nos alcanzan. Los temas fluyen construyendo paisajes, traen montañas, nos llevan a la selva, caminan entre el pasado y el presente sin inmutarse. Es la nación, es identidad, es nuestra memoria. Un conjunto simbólico que reclama un escenario masivo para lo nuestro.
La sacerdotisa inicia el rito encendiendo el fuego, permanente lumbre que da inicio a la ceremonia, digo concierto, su túnica de yute crudo semeja la Kushma, vestuario parecido a un grabado de 1560 de una importante mujer en Piura, una cacique. Los caballeros visten un camisero que nos remite a un dibujo moche, su pieza inferior se adecúa a los pantalones de los primeros mestizos, también confeccionado en yute crudo. Los instrumentos se convierten en piezas sagradas de este mágico escenario creado por los artistas plásticos Lenin Vásquez y Britt Arcos, han adaptado una alfombra en aserrín que juega con las luces, cambia de colores y de proporciones. Una composición de música, teatro y artes plásticas. Nos hablan del talento interdisplinario hoy vigente. Creatividad, talento, constancia son las herramientas de este colectivo que convoca cada vez más al público masivo.
El director del grupo, Hernán Caro explica que cada
una de sus presentaciones contienen nuevas creaciones, Chaski del aire,
El espíritu de la selva. El poncho, Atawallpa, El viento y el árbol,
Torreón Cahuide, canto a la papa, Incakarri. Hernán campos
es un experto en instrumentos de viento. Los interpretes Hernán Caro,
Hernán Campos, Paul Sánchez y Giovanna Ramos muestran un compacto
trabajo colectivo que es intregado cuidando cada detalle en su presentación.
Como sucede en el Perú su trabajo es minucioso, costoso y pocas veces
reditúa económicamente, sin embargo. los aplausos del público
asistente gratifica sus esfuerzos. Ellos están a disposición
de quienes lo requieran en este Teléfono 4248463.