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 EN ISLAY: EL CABALLO DE TROYA DE LAS MINERAS

Hilda Humán es la coordinadora regional de CONACAMI en Islay y se ha convertido en un hueso duro de roer. Una mujer coraje que unió su voz a la de otros importantes dirigentes de la zona para desnudar las propuestas de la minera en Tía María. Primero dijeron que no usarían agua subterránea para luego desarrollar sus estudios basados en ella. La defensa de su agua se torna vital en el valle del Tambo con cerca de 10 mil hectáreas de cultivos en Cocachacra, Arequipa.

Con promesas de desarrollo y otros beneficios, los mineros ingresaron investidos de vieja soberbia a implementar un proyecto que a todas luces devendría en conflictos. El rechazo fue unánime por la población encabezada por los alcaldes distritales Juan Guillén López (Cocachacra), Richar Cruz (Dean Valdivia), Regina Lavalle (Islay-Matarani) y Guillermo Mamani (Punta de Bombom).

Amparados en un sistema oficial adverso a la población, la empresa minera continuó sus operaciones sin tomar en cuenta las protestas. La población entendió que cumplía formalidades con total desprecio del sentir local en su audiencia programada para el 19 de abril. La férrea oposición de la población los llevó a retroceder en sus planteamientos, pero era tarde, nadie creyó. La intervención de la Defensoría del Pueblo evitó derramamiento de sangre, frecuente en estos días. Pero no pudo hacer más pese a insistir que no tocarían las aguas subterráneas. La incredulidad continuaba. No es un problema de comunicación sino de descrédito, pues el conflicto se incubó con demasiado tiempo.

Su larga historia en la minería condenaba a Southern. Toquepala, Cuajone están cerca a Islay. Antecedentes poco propicios para sostener sus argumentos de desarrollo. El manejo del agua no es su fuerte en estas zonas y la población lo sabe. Lo desperdician y tienen problemas de filtraciones contaminantes.

Los conflictos entre estos pueblos tampoco hablan de un biesnestar local. Moquegua y Tacna se han enfrentado siendo pueblos hermanos mientras la minera se lavaba las manos. Exacerbó la distribución del canon en esta oportunidad. Otra vez el caballo de troya entró sin ser percibido pero las consecuencias fueron suficientes para generar desconfianza.

Los agricultores de la zona saben como afectan las filtraciones contaminantes a sus sembríos. La desconfianza contra la empresa propietaria de Tía María es profunda y tiene fundamento en esa larga historia de incumplimientos o compromisos confusos. La promesa de no usar agua subterránea en Islay terminó por quedar como promesa. Según la propuesta inicial solo usarían agua de mar, sin embargo esto cambió. el EIA comprendía las agua subterráneas, lo que produjo la protesta total.

Si a un indio tú le engañas nunca más recuperas la confianza dicen los dirigentes, y en este caso, tienen suficientes motivos. Hay un historial revelador que habla de algún caballo de troya debajo de las negociaciones. Los estudios de impacto ambiental no son tomados en serio por la población.

No es nada claro para ellos lo que ocurre en La Oroya. Lastima la historia de Cerro de Pasco. Con sus docenas de dirigentes muertos, tampoco es literario lo que cuentan de Rancas… aunque la memoria oficial no lo asuma, el pueblo recuerda cada hecho que convirtió a Cerro de Pasco en lo más cercano a un infierno. Había en los 80 un joven corresponsal llamado Henry que traía a Lima esas malas nuevas de la minera contra su pueblo. Ningún medio, ni el mío lo escuchó, se tornó monotemático. Pero cuánta razón tenía. Cada vez la paz se vuelve un anhelo muy sentido en aquellos lugares donde existen minerales o riquezas.